Entra para ver las citas de hoy.
Te mandamos un código al WhatsApp del salón.
Echando cuentas…
Cuánto se llena cada hora, de media. Cuanto más oscuro, más lleno.
Clientes que venían y han dejado de venir. Un mensaje cuesta nada y suele bastar.
Ponlo en Instagram, en Google y en tu WhatsApp: tus clientes ven tu ficha (servicios, opiniones, horario) y piden cita solos, sin descargar nada ni crear cuenta.
Quien lo toque verá tu ficha en el navegador, sin bajarse ninguna app. Y todos los clientes son tuyos: aquí nadie cobra por los que llegan por tu Instagram.
Salen arriba en tu ficha. Pon tus mejores cortes y el local; la primera es la grande. Hasta 8.
De aquí sale la web entera y el color del objeto que se monta y se desmonta en la portada.
Ver cómo queda · se mueve con vuestros colores y responde al dedo.
Elige un nivel y ajusta cada función por separado.
Cada uno con SU app: un barbero ve su agenda, sus citas y sus horas, y nada más. Toca a quien no la tenga y te sale su QR. También se lo puedes pedir al asistente: «hazle la app a cada barbero».
Deja las horas en blanco para cerrar ese día.
Festivos y vacaciones, por encima del horario semanal.
Para barrer y cobrar. No te quita horas: tras cada cita se ofrece la hora justo después del respiro (acaba a las 10:30 y tienes 10 min → la siguiente, a las 10:40).
Con 0, cada hueco dura lo que dure el servicio. Con 30, todas las citas empiezan en punto y media.
Cada barbero puede excluirse desde «Cómo trabajo».
Lo decidís vosotros. Se puede cambiar cuando queráis y no afecta a las citas que ya hay.
Si alguien escribe algo que el bot no puede resolver —o pide hablar con vosotros— deja de contestarle y os lo enseña arriba, en la agenda del día. Nunca se queda nadie dando vueltas por un menú.
Solicitudes, mensajes de Instagram y respuestas a tus ideas, como notificación.
En los dispositivos donde marques «Mantener la sesión».
Horario, servicios, descanso y reparto.